TRIBUNA: AMOS OZ

El ataque de Israel a Líbano  

 

 


Desde hace 15 días, Líbano vive bajo las bombas del Ejército israelí sin que se vislumbre hasta el momento ninguna salida diplomática a la crisis. Este ataque, el mayor desde la guerra de 1982, ha causado ya más de 150 muertos entre la población civil y ha provocado un éxodo de más de 400.000 personas. Líbano, que había comenzado un proceso de reconstrucción, vuelve a ser el campo de batalla en el que los países de Oriente Próximo resuelven a tiros sus contenciosos y también sus problemas internos -no hay que olvidar que en Israel hay elecciones el 29 de mayo-. ¿Por qué ha atacado Israel? ¿Cuál es la salida menos perjudicial para el proceso de paz en curso? Tres analistas responden a estas preguntas desde tres ópticas diferentes.

 

 

Amos Oz es escritor israelí. Copyright Amos Oz, 1996.

 

EL PAÍS |  Internacional - 25-04-1996

 

 

 

Después del fuego

 

 

La lucha en el norte de Israel y el Líbano no es una lucha por los recursos, por la tierra o por algún derecho Comenzó porque Irán quiere destruir el proceso de paz y porque Siria, al menos mientras Israel no acepte sus condiciones, se alinea con Irán. Se trata de una situación sin vencedor para las perspectivas de paz: si Israel es atacada y se traga el ataque, favorece a los ayatolás porque pone a los israelíes en contra de la paz. Si devuelve el ataque, son los árabes los que se Ponen en contra de la paz. Las dos cosas convienen a Irán.Los fanáticos islámicos desearían que Israel volviera a ser objeto de odio y aislamiento en Oriente Próximo. Su objetivo es revivir el antiguo telón de acero: Israel contra todos los árabes; Israel contra todo el Islam; el mundo entero contra Israel.El objetivo de Israel es el opuesto: aislar el fundamentalismo islámico haciendo la paz con los palestinos y con otras naciones árabes. Irán y sus subordinados pueden haber captado más rápidamente que nosotros que en un Oriente Próximo pacificado estarán tan aislados como el Irak de Sadam, mientras que si se hunde el proceso de paz Israel será considerado nuevamente el apestado de la zona.¿Quién se encontrará a la postre en un lamentable aislamiento? Esta es una lucha sutil que tiene lugar fundamentalmente en el corazón de las gentes, no en el terreno militar. Al obligar a la población civil del Sur del Líbano a huir de sus hogares debido al terrible y accidental bombardeo del campo de refugiados de Qana, Israel sufrió una derrota política y moral en esta batalla en las mentes y los corazones.Es natural que las cámaras de televisión jueguen un papel decisivo en la lucha emocional entre el odio y la reconciliación. Ningún ejército ha ganado jamás esa batalla. Hace mucho que los enemigos de la paz lo han comprendido mientras que Israel parece lento en interpretar lo que estaba escrito al menos desde la Intifada palestina, otra batalla sobre los sentimientos que Israel confundió con un desafío militar.Las consideraciones militares "profesionales" no deberían prevalecer ni siquiera en las ocasiones en que se hace inevitable ejercer la fuerza militar: hacer la paz no es una operación militar; un cambio de sentimientos no depende de derrotar al enemigo sino de vencer al odio.Desde febrero, Irán y sus subordinados han venido lanzando una ofensiva astuta y maligna dirigida a provocar una reacción de violencia en cadena cortando así el brote de la reconciliación árabe-israelí. Esa ofensiva no se puede repeler mediante la simple respuesta militar, de hecho, los contrataques israelíes son un factor crucial en él plan iraní. Nuestra ira se puede convertir en uvas dulces para Irán.Deberíamos estar aislando a los enemigos de la paz y fortificando la inestable coalición antifundamentalista en Oriente Próximo.Israel tenía razón al defenderse del continuo acoso de su población civil lanzando un golpe selectivo sobre objetivos estratégicos de Líbano a fin de obligar a reconsiderar su política al Gobierno libanés y sus patronos sirios. Pero debería haber declarado desde el principio que está dispuesto a entregar la "zona de seguridad" del sur de Líbano al Gobierno libanés siempre que Líbano de ciertas garantías fundamentales.Sin embargo, no tenía razón ni moral ni política para obligar a masas de civiles libaneses a abandonar sus hogares en el Sur de Líbano afirmando que Hezbolá los está utilizando como "barricadas humanas". Era fácil predecir que los terroristas irían donde fueran esos refugiados a fin de continuar explotándolos como "barricadas humanas". Israel debería haber entendido de una vez por todas que un ejército no puede funcionar como un escuadrón de detectives que se dedican a descubrir un puñado de atacantes en la espesura de una población inocente: si hubieran apuntado a objetivos estratégicos de Líbano hubieran acabado de sobra con la agresión contra Israel. Deberíamos haber evitado la caza del hombre. Y por encima de todo, deberíamos haber actuado de tal forma que se aislara a los agentes del odio y fortaleciera a los que respaldan la paz, tanto el Líbano como en otras partes.Puede que no sea demasiado tarde: Israel podría abandonar, quizá por fases, la zona de seguridad a cambio de un sólido acuerdo. Ese acuerdo sería el golpe más duro a los enemigos de la paz. Ha llegado la hora de los estadistas.El fuego no se puede apagar con fuego. Incluso cuando la única alternativa es devolverlo, hay que hacerlo sin seguir el juego del incendiario.